Dos poemas.
I La oración es solo lo que queda cuando todo está dicho y no hay nada más que decir Dios es lo que queda cuando todo en lo que uno puede creer llega a su fin y no hay nada en lo que creer con heno todavía en el pajar y pan en la mesa bajo un mantel de lino blanco Ya he escrito sobre todo esto antes como otros antes que yo, antes que todos nosotros pero se acerca el día en que no habrá diferencia entre decirlo todo en solo un par de palabras y no decir nada con todas ellas
II La ropa nunca termina de lavarse. La calefacción nunca queda lista. Los libros nunca se leen. La vida nunca se completa. La vida es como una pelota que hay que atrapar y golpear continuamente para que no se caiga. Cuando se repara la cerca por un extremo, se derrumba por el otro. El tejado gotea, la puerta de la cocina no cierra, hay grietas en los cimientos, las rodillas rotas de los pantalones de los niños… Es imposible abarcarlo todo. Lo maravilloso es que, en medio de tanto, uno puede percibir la primavera, tan colmada, que se proyecta hacia todas las direcciones: hacia las nubes del atardecer, hacia el canto melodioso del zorzal y hacia cada gota de rocío en cada brizna de hierba del prado, hasta donde alcanza la vista, hacia el crepúsculo.
Versión de Antonio Moreno.
Jaan Kaplinski nació y murió en Tartu, Estonia (1941-2021). Fue profesor, filósofo, crítico cultural y, por su trabajo poético, candidato al Premio Nobel de Literatura.
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