ISSN 2692-3912

Poesía noruega

 

 

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Jens Bjørneboe (Kristiansand, 1920 – Veierland, 1976), probablemente fue el intelectual noruego más influyente y polémico de los años 50 y 60 ‘s.

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Además de un escritor magnífico, en todos los géneros literarios que practicó, fue un intenso debatiente del status quo conservador del país de mediados del siglo XX. Se enfrentó, muchas veces polémicamente, contra el sistema moral anteponiendo la libertad individual –en todos sus sentidos– a las costumbres, modales y etiquetas de la Noruega burguesa de esos años. En su obra resuma, por ello, un existencialismo que aboga por la búsqueda de una moral auténtica, que mostrara a los marginales de la sociedad y que expusiera al hombre como lo que es: con sus veses y reveses, sin ocultar las partes no deseadas. En su novela, Historia de la bestialidad (1966-1973) dice:

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Qué hubiera sido de nuestra querida y malolientemente bella Europa sin nuestros drogadictos, borrachos, homosexuales, tuberculosos, enfermos mentales, sifilíticos, chicos que mojan sus camas, criminales y epilépticos” (mi traducción)

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Entre las reivindicaciones polémicas más conocidas de Bjørneboe están sus críticas a las escuelas y prisiones como instituciones coercitivas y destructoras de la individualidad personal. En su opinión, en lugar de integrar a un marginal, estos centros servían para mantener un sistema “de lo correcto” que no funcionaba para todos. Estas críticas están presentes en sus ensayos y en sus novelas. De estas últimas destacan sobre todo Jonas (1955), Las hordas malignas (De onde hyrde, 1960) e Historia de la bestialidad (Bestialitetens historie, 3 vols., 1966-1973). De 1966 es su novela Sin un hilo (Uten en tråd), libro censurado y requisado en Noruega, acusado de pornográfico, y que costó a Bjørneboe un proceso judicial en 1967. Su última novela Los tiburones (Haiene, 1974), mereció mucha atención como una alegoría político y social de un mundo tambaleante a mediados del siglo XX, y que representa Bjørneboe en la figura de un barco rodeado por tiburones y una tripulación conflictiva.

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Además de piezas teatrales, escribió también un gran número de ensayos. Muchos de los cuales originalmente eran parte de los debates que ocasionaba su obra en diarios y revistas. Exposición publica que, por otro lado, había causado una buena acogida de sus obras entre los lectores. Lo leían tanto los que estaban con él como los que iban contra él. De hecho, Bjørneboe fue un héroe para la generación siguiente, la del 70.

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La poesía de Bjørneboe, aunque parece alejada de los temas polémicos mencionados antes, va en realidad en paralelo, como si fuera un ejercicio de introspección, de expresión de la individualidad sujetada, del reconocimiento del otro auténtico que llevamos dentro de nosotros mismos.

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Formalmente, su poesía, se caracteriza por una finísima atención por las formas métricas. Por ello, no es gratuito el uso que hace del soneto en la varías de ellas.

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En 1951 bajo el título de Poesía (Dikt) publicó varios grupos de sus poemas. De sus primeras composiciones, muy ligadas a motivos bíblicos, se pasa a un interés profundo por los aspectos existenciales e incluso políticos, como su “Canción de cuna española” contra la dictadura de Franco.

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En esta primera selección se presentan cuatro poemas de uno de sus primeros libros. La brillante utilización del Nuevo Testamento no puede explicarse como un simple motivo literario, pues en ellos se problematiza, en realidad, sobre la situación del hombre: su ambivalencia, el destino y el desarraigo. También se incluye la mencionada “Canción de cuna española”.

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Si mucha de la obra literaria de Bjørneboe, especialmente sus novela y ensayos, ha quedado anclada en los temas polémicos que discutía la moral de unas décadas concretas y ya superadas, su poesía todavía se mantiene firme, pues en ella se vuelve al dilema humano universal: la confrontación con uno mismo y la reflexión sobre el destino.

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Utilizó los poemas de la colección Poesías (Dikt, 1951), reproducidos en ¡Y yo que sería como una flecha! Antología poética. (Og jeg som skulle være som en pill! Utvalgte dikt, Oslo, Gyldendal, 1999). De este mismo volumen utilizo la versión de “Canción de cuna española” (Spansk vuggevise). Agradezco a Therese Bjørneboe, hija del poeta, la autorización para versionar y publicar estos poemas.

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Iscariote

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Me dieron treinta monedas de plata

—creía merecer algo más que eso—

las tomé y luego los llevé hacía él.

¿Sin mí, qué hubiera sido de todo esto?

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El huerto estaba oscuro. Y ellos

se lo llevaron, despierto, cansado.

Y aunque pálido, él se fue tranquilo.

Tomé el dinero y seguí mi camino.

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Fue en la primavera, y las ramas que

elegí: recias, bellas y floreadas.

Éramos los dos frutos de un árbol.

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Fue en la Pascua de casas encaladas.

Justo antes del sábat debió de ser:

todos se fueron, nosotros dos no.

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El adolescente

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¡Y yo que sería como una flecha,

camino al centro del alto santuario
que solo la sonrisa omnisciente

e implacable del arquero conoce!

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¡Y yo que sería como una flecha,
indagando el camino del altar!

iPero hoy me deshago en mares de dudas!

Y los que saben el camino: nada.

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¡Y los que lo conocen, no dicen nada!

Ni la muerta sonrisa del arquero

de noche fría y agria de sudores.

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Pero vi, en la luz púrpura del alba

(y callé en mí, al instante al descubrirlo),
que la duda era el centro de la diana.

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El emigrante

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En cuartos de muy oscuros tapetes,

en todas las camas donde he dormido,

en las ciudades para mí prohibidas

ningún vecino sabe aun mi nombre.

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Un mensaje en los montes, el pastor

entre hombres y huertos, un sendero.

Un pobre hombre sin hogar me condujo:

Soy un niño de planetas lejanos.

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Un pobre hombre sin nombre me amparó

de rostros y países y ciudades.

Por calles y alamedas que pasé,

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por casas y árboles de paz azul.

Yo vivo en las siluetas de horizontes,

días, atardeceres, viento, noches.

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Lázaro

(desde un temprano sarcófago cristiano)

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El muerto se levantó, se irguió y habló.

Y tomó pan y vino, y comió.

Pero la mirada y los gestos que mostró

a los demás

eran diferentes ahora.

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Y todos, los que tenían escondida la muerte dentro de sí,
consiguieron ver la que él mostraba

—de oscuridad colmada— . Y fue así como él se liberó,
y ella desapareció.

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Ahora, con más vida que todos los demás,
él iba por delante.

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Canción de cuna española

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Y la luna brilla mientras la noche llega.

Duerme, mi pequeño.
En toda Castilla es primavera.
Y en primavera el invierno se acaba.

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¡Oh, el general Franco,
es nuestro único padre!

Tu propio padre ya no está,
tú no lo conociste.

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Tu padre ha estado muerto desde hace muchos años.
Duerme, mi pequeño.
Esta noche en una prisión de Franco
serán treinta presos fusilados.

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A tu propio padre nunca llegaste a ver.
Duerme, mi pequeño.

Ayer fue por Franco sentenciado.

Y esta noche treinta serán ejecutados.

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¡Oh, el general Franco,
es nuestro único padre!

Tu propio padre ya no está,
tú no lo conociste.

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Traducción de Carlos F. Cabanillas Cárdenas

UiT Universidad Ártica de Noruega (Tromsø)

 

Carlos F. Cabanillas Cárdenas es profesor de literatura hispánica en la UiT-Universidad Ártica de Noruega en Tromso. Sus campos de investigación son la literatura del Siglo de Oro, especialmente en su vertiente hispanoamericana, y las relaciones entre Noruega y la literatura en lengua espanola. En sucesivas entregas de esta revista presentará una serie de traducciones de poetas noruegos del los siglo XX y XXI.

Foto @Gyldendal Norsk Forlag

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