ISSN 2692-3912

Lázara, del refugio a la resurrección, de Mirtha Luz Pérez Robledo *

De la caída, de la imposibilidad de nombrar esa caída, a la resurrección, al reconocimiento de que solo se posee a sí misma, está Lázara, quien se entrega a partir de lo que su corazón ha rescatado: el “amor más tierno” (23). Fue preciso un refugio: un bosque en el que, animal herido, no encontraba consuelo. Su cuerpo mismo impidió que se hundiera aún más. Fue su cuerpo el que la puso en movimiento.

  Un cuerpo que le permitió encontrar no solo la salida del bosque, sino las flores de su infancia: las palabras con las que su madre seguía el juego propuesto por ella. Petrificada, una canción que silbaba un caminante dejó que florecieran las notas que habrían de permitirle salir de la noche oscura que la hacía temblar. La melodía se conectó con ella, se apoderó de ella y la losa que le impedía moverse cedió ante el poder de la canción que la había invadido para trocar el dolor que el destino le había impuesto.

Robledo, Mirtha Luz. Lázara, Heredad, 2025.
Robledo, Mirtha Luz. Lázara, Heredad, 2025.

En ella, la canción que va insistiendo con una palabra: resistir. Resistencia del cuerpo. Y el descubrimiento, luego de salir de sí y encontrarse con otras sombras, de que quien le fue arrebatada habita ahora “en la alegría del cenzontle”, “en los colores de la tarde” (64), en el azul encantado que florece (67). “Una constatación: una estrella brilla para ella; una grieta, una herida en ella. Una revelación: “a través de la herida/ encontramos un mundo” (76). La conciencia de un ciclo: volver cuantas veces sea posible, la conquista de la inmortalidad: el alma que silba, que se hace sílaba, que busca hacerse palabra, es mariposa con las alas rotas y es libélula en una noche, no cualquier noche, una noche de julio con una estrella.

  Es pájara, tortuga, caracola; es trino de los pájaros, es “canción que trajo el viento” (86). Lo ha podido decir: “Las piedras también florecen” (87), un cuento que hay que contarse todos los días (88). Y para poder contarlo, para poder cantar, se requiere “un momento de reposo” (91). Eso: solo un momento. ¿Cuándo conquistar ese momento? Cuando se tenga con uno la capacidad de asombrarse.

  Fue el reposo el que le permitió escuchar las palabras que necesitaba: ‘Florece, mami, yo estoy bien’ (100). La quietud desterró el miedo. Hubo lugar para comprender que el amor “es la divinidad” (101), para saber que “La consigna es cantar” (103). Cantar con una voz de alma salvia, sostenida con aromas: romero, citronela, en un jardín de albahaca y tomentosas. Y ya su alma, momón y menta y mandarina, “alma de hinojo y yerbabuena” (105). Alma que ha vuelto, que trae consigo el relámpago. Es ya “espigas del azul” (109), “araña que teje con los hilos del dolor” (111), “buscadora de palarvas” (115), tzisquirina de pensar “enloquecido” (116): “triunfo del canto sobre el árbol caído” (119), la de la consigna: “Resucitar… Aunque haya que morir mil veces” (121).

  Lázara, libro dividido en siete apartados, lo escribió su autora con el respaldo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC), del Sistema Nacional de Creadores de Artes (Emisión 2023). Fue editado en octubre de 2025 por la Cooperativa del Producción y Servicios Editoriales Heredad.

  El libro se sostiene con referencias simbólicas, la alusión bíblica, doce epígrafes, una explicación no pedida y con las ilustraciones elaboradas por la poeta. Son contundentes los epígrafes, y las ilustraciones, una conversación consigo misma, una invitación más para mirar cómo ha arañado el dolor.

.

Referencia:

Robledo, Mirtha Luz. Lázara, Heredad, 2025.

*Texto leído en la presentación de este libro el jueves 5 de marzo de 2026, en la librería La Cosecha, ubicada en la calle Doctor Navarro número 7, El Cerrillo, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

 


Carlos Gutiérrez Alfonzo es poeta y ensayista. De su autoría son los siguientes volúmenes de poemas: Cirene (1994), Vitral el alba (2000), Mudanza de las sílabas (2012), Poniente (2012), Que se halla por ventura (2015) y Si quien leyera fuera otro (2018). Ha publicado los libros Ascenso y precisión. Tres poemas de autores chiapanecos (2016) y Minucias. Maneras de decir cómo se vive la frontera (2021). Se desempeña como Investigador del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur, de la Universidad Nacional Autónoma de México (CIMSUR-UNAM).


.